Anoche oré por mi familia en Venezuela, como hago todas las noches, pero anoche fue diferente. Por primera vez, sentí que una parte de esa oración fue respondida.
Gracias Dios. Gracias Presidente Trump.
Hoy, me siento un paso más cerca de poder ver a mi abuela en Venezuela sin el miedo a quedar atrapado allí por un régimen tiránico que ha gobernado durante más de 20 años.
Imagina volver a casa para visitar a tu familia, y cuando llega el momento de partir, se te niegan tus derechos civiles. Eres retenido en contra de tu voluntad simplemente porque el gobierno puede hacerlo.
Esa es la realidad
Ver originales