esto fue una gran victoria para EE. UU. — y para el mundo La política exterior de EE. UU. vuelve a la disuasión, no a la ambigüedad. La fortaleza reduce el caos. La debilidad lo invita. Durante años, los líderes autoritarios probaron los límites, porque las consecuencias no estaban claras. Este resultado reinicia la ecuación global:
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