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A los 81 años, Larry Ellison conquista la cima: cómo un visionario de Silicon Valley se reinventó con la IA
El 10 de septiembre de 2025 será recordado en los anales de la tecnología empresarial. En esa fecha, Larry Ellison, el octogenario cofundador de Oracle, cruzó un umbral que pocos alcanzan en sus últimas décadas: se convirtió en el hombre más rico del mundo. Con una fortuna que alcanzó los 393 mil millones de dólares, arrebató el trono a Elon Musk, quien hasta entonces había reinado sin competencia con 385 mil millones. No fue un cambio gradual, sino una transformación casi meteórica que en apenas un día sumó más de 100 mil millones a su patrimonio. A una edad en la que muchos privilegiados se retiran a disfrutar de sus riquezas acumuladas, Ellison demuestra que la verdadera ambición no conoce de años.
Del abandono a la riqueza: cómo Larry Ellison construyó el imperio de Oracle
La historia de Ellison comienza lejos del glamour de Silicon Valley. Nacido en 1944 en el Bronx, Nueva York, fue abandonado por su madre biológica a los nueve meses de vida. Criado por su tía en Chicago, creció en una familia de modestos recursos, hijo adoptivo de un empleado gubernamental. Aunque ingresó a la Universidad de Illinois, no culminó sus estudios. Tras la muerte de su madre adoptiva durante su segundo año, abandonó la universidad. Más tarde intentaría nuevamente en la Universidad de Chicago, pero apenas permanecería un semestre en las aulas. Sin embargo, su verdadera educación llegaría lejos de las universidades.
Durante varios años tras dejar la escuela, Ellison vagó por Estados Unidos buscando su camino. El destino cambió cuando llegó a Berkeley, California, donde percibió algo diferente: una atmósfera impregnada de libertad intelectual y tecnología emergente. “La gente allí parecía más libre e inteligente”, recordaría años después. A principios de la década de 1970, consiguió trabajo en Ampex Corporation, una empresa especializada en almacenamiento audiovisual. Allí participaría en un proyecto que definiría su trayectoria: diseñar para la CIA un sistema de bases de datos revolucionario para gestionar información con eficiencia. Este proyecto, con el nombre en clave “Oracle”, le mostró el potencial comercial de la tecnología de gestión de datos.
En 1977, a los 32 años, vio su oportunidad. Junto a Bob Miner y Ed Oates, sus colegas de Ampex, invirtió en la fundación de Software Development Laboratories. Ellison aportó 1,200 de los 2,000 dólares iniciales. La visión fue audaz: crear un sistema de bases de datos comercial universal, al que llamaron directamente “Oracle”. Lo que distinguió a Ellison no fue inventar la tecnología relacional de bases de datos, sino ser el primero en vislumbrar su potencial comercial y arriesgar todo su patrimonio para conquistar el mercado. En 1986, Oracle llegó al Nasdaq, convirtiéndose en un fenómeno del software empresarial.
Durante más de cuatro décadas, Ellison ejerció casi todos los roles ejecutivos en la empresa, actuando como la brújula estratégica que guió a Oracle a través de transformaciones radicales. De 1978 a 1996 fue presidente; luego ocuparía la presidencia del consejo en varias ocasiones. Incluso un accidente de surf en 1992 que casi le cuesta la vida no lo detuvo. En 2014, aunque renunció formalmente como CEO, permanece como presidente ejecutivo del consejo y jefe de tecnología, roles que conserva hasta hoy.
La IA fue su boleto tardío: cómo Oracle resurge en la era de la inteligencia artificial
Durante años, Oracle fue acosada por las mismas preguntas incómodas: ¿estaba quedando atrás en la era de la computación en la nube? Gigantes como Amazon AWS y Microsoft Azure parecían haber ganado la carrera. Pero en la transformación más espectacular de su carrera tardía, Larry Ellison posicionó estratégicamente a Oracle en la onda expansiva de la inteligencia artificial generativa.
El catalizador fue el 10 de septiembre de 2025, cuando Oracle anunció una colaboración colosal con OpenAI: un contrato de 300 mil millones de dólares a cinco años, acompañado de otros tres contratos significativos. El mercado respondió con entusiasmo épico: las acciones dispararon más del 40% en un solo día, el máximo crecimiento desde 1992. De repente, Oracle transitaba de ser una “vieja empresa de software” a convertirse en uno de los principales proveedores de infraestructura de IA.
La estrategia fue minuciosa. En el verano de 2025, la empresa realizó una reestructuración radical: despidió a varios miles de empleados de las divisiones de software y hardware tradicional, mientras simultáneamente invertía masivamente en centros de datos e infraestructura de IA. No fue retraso, sino reposicionamiento. Gracias a su fortaleza histórica en bases de datos robustas y su acceso a clientes empresariales, Oracle poseía exactamente lo que el mundo necesitaba en la explosión de la IA: capacidad de almacenamiento, procesamiento y gestión de datos sin precedentes.
Ellison, que ya había sido testigo de cómo la tecnología redefinía industrias, reconoció que la IA necesitaba infraestructura de datos más que nunca. Lo que para otros parecía el ocaso de Oracle fue, para él, la oportunidad de una segunda juventud empresarial.
Autodisciplina extrema y pasión sin límites: el estilo de vida paradójico de un empresario a los 81 años
En Larry Ellison coexisten contradicciones fascinantes. Posee el 98% de la isla Lanai en Hawái, varias mansiones californiainas y yates de clase mundial, símbolos de un lujo casi inmesurable. Sin embargo, vive bajo un régimen de autodisciplina que poca gente osaría mantener. En entrevistas posteriores, exejecutivos de sus empresas revelaron que durante los años 90 y 2000, Ellison dedicaba varias horas diarias al ejercicio físico riguroso. Prácticamente no consumía bebidas azucaradas, prefiriendo agua y té verde, mientras controlaba minuciosamente cada aspecto de su nutrición.
A los 81 años, el resultado es palmario: describe a Ellison como alguien “veinte años más joven que sus contemporáneos”, con una energía que desafía su edad cronológica. Su secreto no es un elixir mágico sino la intersección entre la libertad para perseguir pasiones y la disciplina implacable.
El agua y el viento son sus obsesiones recurrentes. Aunque un accidente de surf en 1992 lo dejó al borde de la muerte, nunca dejó de buscar esa adrenalina. Eventualmente canalizó esta pasión hacia la vela. En 2013, el equipo Oracle Team USA, que patrocinaba generosamente, ejecutó una remontada épica en la Copa América de vela, conquistando uno de los trofeos más legendarios de la historia del deporte acuático. Su impacto fue tan significativo que en 2018 fundó la SailGP, una liga de catamaranes de ultrarrápido que ha atraído a celebridades como Anne Hathaway y atletas de élite como Mbappé como inversores.
El tenis es otra de sus pasiones que transformó en legado. Revitalizó el torneo de Indian Wells en California, elevándolo al estatus de “quinto Grand Slam”. Para Ellison, el deporte no es meramente entretenimiento sino la herramienta fundamental de su longevidad y vitalidad.
En cuanto a la vida personal, Ellison ha transitado por cuatro matrimonios y un sinnúmero de relaciones públicamente conocidas. En 2024, contrajo matrimonio discretamente con Jolin Zhu, una mujer de origen chino 47 años menor que él, noticia que se filtró mediante un comunicado de donación de la Universidad de Michigan. Según reportes del South China Morning Post, Zhu nació en Shenyang, China, y se graduó de la institución estadounidense. Algunos bromean en redes sociales que Ellison ama tanto el surf como el matrimonio, y ambas pasiones parecen igualmente atractivas para un hombre que nunca ha aceptado las limitaciones que la edad impone.
Poder, filantropía y legado: cómo Larry Ellison expande su imperio más allá de Silicon Valley
La riqueza de Ellison trascendió hace tiempo el ámbito personal para convertirse en un imperio familiar. Su hijo, David Ellison, orquestó recientemente la adquisición de Paramount Global, la matriz corporativa de CBS y MTV, por 8 mil millones de dólares, con 6 mil millones financiados por el respaldo familiar. Esta transacción representa la entrada de los Ellison en Hollywood, concatenando tecnología y entretenimiento en una estructura de poder sin precedentes.
En el escenario político, Ellison también ejerce una influencia significativa. Donante republicano de larga data, en 2015 financió la campaña presidencial de Marco Rubio; en 2022, aportó 150 millones de dólares al Super PAC del senador Tim Scott de Carolina del Sur. En enero de 2025, apareció en la Casa Blanca junto al CEO de SoftBank, Masayoshi Son, y al CEO de OpenAI, Sam Altman, para anunciar el despliegue de una red de centros de datos de IA de 500 mil millones de dólares. La tecnología de Oracle sería fundamental, transformando este proyecto en una extensión tanto de poder comercial como geopolítico.
Respecto a la filantropía, en 2010 Ellison firmó el “Giving Pledge”, comprometiéndose públicamente a donar al menos el 95% de su fortuna. Pero a diferencia de Bill Gates o Warren Buffett, raramente participa en iniciativas colectivas. En una entrevista con el New York Times, reveló: “valoro mi soledad y no deseo ser influenciado por ideas externas”. En 2016, donó 200 millones de dólares a la Universidad del Sur de California para establecer un centro de investigación oncológica. Recientemente, anunció que parte sustancial de su patrimonio financiará el Ellison Institute of Technology, desarrollado en colaboración con la Universidad de Oxford, dedicado a investigar temas médicos, agrícolas y climáticos.
En sus propias palabras públicas en redes sociales: “Queremos diseñar una nueva generación de medicamentos que salven vidas, construir sistemas agrícolas de bajo costo y desarrollar energía limpia y eficiente para la humanidad”. Su filantropía es intensamente personalista; no busca unirse a sus colegas billonarios sino diseñar independientemente un futuro que refleje su visión singular.
La leyenda continúa: cómo un octogenario sigue escribiendo su historia
A los 81 años, Larry Ellison finalmente alcanzó el pináculo: convertirse en el hombre más rico del mundo. Su trayectoria constituye una narrativa de reinvención perpetua. Comenzó como un huérfano abandonado que trabajo en un proyecto de la CIA, construyó un imperio global de bases de datos, desertó de las universidades convencionales, y con una visión premonitoria, se posicionó estratégicamente en la onda de la inteligencia artificial, logrando lo que muchos llamarían una “remontada imposible”.
Riqueza, poder político, matrimonios sucesivos, deportes extremos, filantropía idiosincrásica: la vida de Larry Ellison nunca ha carecido de dramatismo ni ha permanecido lejos del centro de controversia y admiración. Es el rebelde perpetuo de Silicon Valley: terco, competitivo e inflexible en sus convicciones. Aunque el trono del hombre más rico podría cambiar nuevamente, al menos por ahora, Ellison ha demostrado que los viejos titanes tecnológicos aún escriben las reglas del juego en una era transformada por la inteligencia artificial. Su historia no es simplemente una biografía empresarial, sino un testimonio de que la verdadera riqueza, a cualquier edad, reside en la capacidad de reinventarse.