En este mundo, nunca ha habido tantas personas que nacen ya en lo alto.
Aquellos que parecen brillar con luz propia y ser excepcionales, no son más que personas que están dispuestas a soportar en silencio la soledad y a escalar montañas con determinación, más que los demás.
No necesitas envidiar el brillo de los demás, ni preocuparte por tu aparente normalidad temporal. Lo que realmente marca la diferencia entre las personas no es un talento momentáneo, ni una suerte casual, sino la acumulación día tras día, la concentración inquebrantable, y la tenacidad de seguir adelante a pesar de lo difícil que sea.
El verdadero crecimiento nunca es una explosión espectacular, sino profundizar, perfeccionar y persistir en una misma tarea en días en los que nadie presta atención. El sudor que has derramado, las noches en vela, la paciencia que has conservado, el cansancio que has soportado, todo eso se convertirá en tu camino, en la confianza en ti mismo, y en la luz en tus ojos.
El tiempo nunca engaña, cada minuto que dedicas con cuidado y perseverancia en la vida, será registrado uno a uno, y en algún momento del futuro, te devolverá en la forma que deseas, el doble. Solo tú, con constancia y perseverancia, podrás realmente destacar.
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En este mundo, nunca ha habido tantas personas que nacen ya en lo alto.
Aquellos que parecen brillar con luz propia y ser excepcionales, no son más que personas que están dispuestas a soportar en silencio la soledad y a escalar montañas con determinación, más que los demás.
No necesitas envidiar el brillo de los demás, ni preocuparte por tu aparente normalidad temporal.
Lo que realmente marca la diferencia entre las personas no es un talento momentáneo, ni una suerte casual, sino la acumulación día tras día, la concentración inquebrantable, y la tenacidad de seguir adelante a pesar de lo difícil que sea.
El verdadero crecimiento nunca es una explosión espectacular,
sino profundizar, perfeccionar y persistir en una misma tarea en días en los que nadie presta atención.
El sudor que has derramado, las noches en vela, la paciencia que has conservado, el cansancio que has soportado,
todo eso se convertirá en tu camino, en la confianza en ti mismo, y en la luz en tus ojos.
El tiempo nunca engaña,
cada minuto que dedicas con cuidado y perseverancia en la vida,
será registrado uno a uno,
y en algún momento del futuro, te devolverá en la forma que deseas, el doble.
Solo tú, con constancia y perseverancia, podrás realmente destacar.