En la vida, quizás hayas encontrado a alguien así en algún momento. Él te ayudó, pero nunca pidió nada a cambio. Quizás, porque vio en ti a su yo del pasado. Entonces siempre piensas en entregarle lo que consideras lo más importante, como una forma de agradecimiento y retribución. Como un niño que entrega su juguete favorito a un adulto. Para el niño, eso es lo más valioso; pero para el adulto, quizás no sea lo que realmente necesita. En realidad, la verdadera retribución no consiste necesariamente en dar lo que más valoras, sino en ofrecer lo que la otra persona realmente necesita. Y a veces, esa retribución es precisamente tú, creciendo y convirtiéndote en una mejor versión de ti mismo.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
En la vida, quizás hayas encontrado a alguien así en algún momento. Él te ayudó, pero nunca pidió nada a cambio. Quizás, porque vio en ti a su yo del pasado. Entonces siempre piensas en entregarle lo que consideras lo más importante, como una forma de agradecimiento y retribución. Como un niño que entrega su juguete favorito a un adulto. Para el niño, eso es lo más valioso; pero para el adulto, quizás no sea lo que realmente necesita. En realidad, la verdadera retribución no consiste necesariamente en dar lo que más valoras, sino en ofrecer lo que la otra persona realmente necesita. Y a veces, esa retribución es precisamente tú, creciendo y convirtiéndote en una mejor versión de ti mismo.