A principios de la década de 2020, al hacer un recorrido por la historia de Silicon Valley, aparece una y otra vez un hombre. El nombre de ese hombre es Noah Glass. Él creó una plataforma que sacudió al mundo llamada Twitter, pero fue apartado de ese brillo y llevado a un lugar muy alejado. ¿Qué fue lo que realmente ocurrió? Esta historia registra la ambición, la traición y la verdad de los fundadores que quedaron enterrados en la historia.
La era del podcasting: El fracaso de Odeo y el giro de Noah Glass
A principios de los 2000, Noah Glass fundó una empresa llamada Odeo. La visión en ese momento era simple pero innovadora: aprovechar la tecnología de podcasting para crear una plataforma que permitiera distribuir contenido de audio. Su equipo estaba formado por ingenieros talentosos que más tarde cambiarían la historia.
Evan Williams fue CEO de Odeo, y Jack Dorsey participó como un joven programador con talento. En ese entonces, estaban convencidos de que llegaba una nueva era. Sin embargo, el mercado aún no estaba preparado.
En 2005, Apple ejerció su influencia de manera abrumadora. Cuando integraron la función de podcasting en iTunes, el modelo de negocio de Odeo colapsó. La plataforma ideal que Noah Glass había construido estuvo a punto de desaparecer justo cuando estaba a punto de concretarse.
Nuevas ideas nacidas de la amenaza de Apple
La situación parecía desesperada. Muchos emprendedores habrían comenzado a preparar su currículum. Pero Noah Glass eligió un camino diferente. Reunió a su equipo y brainstorming sobre una nueva idea en la que invirtieron su última inversión.
Lo que Jack Dorsey propuso fue, a simple vista, un concepto sencillo: una herramienta basada en SMS que permitiera publicar mensajes cortos. Una forma de compartir actualizaciones de estado en un límite de 140 caracteres. Puede parecer aburrido, pero Noah Glass entendía el potencial de esa idea.
Desarrolló y perfeccionó ese concepto, y lo llamó “Twitter”. Un nombre corto, pegajoso y que anticipaba que algo iba a suceder. Noah Glass se esforzó por convertir ese proyecto en algo grande.
El día en que las redes sociales basadas en texto cambiaron el mundo
La etapa inicial de Twitter estuvo llena de conocimientos aprendidos del fracaso de podcasting. Se enfocaron en la sencillez y en optimizar la experiencia del usuario. La estrategia de Noah Glass reflejaba las lecciones aprendidas tras el incidente con Apple.
Con una base técnica sólida, Twitter empezó a crecer de manera silenciosa pero segura. Los primeros usuarios intuían el potencial de la plataforma. Políticos, celebridades y usuarios comunes quedaron cautivados por esta herramienta de comunicación concisa.
Conflictos internos: el choque entre confianza y ambición
Pero las cosas cambiaron rápidamente. Cuando Twitter empezó a tener valor, las relaciones de poder se modificaron sutilmente. Evan Williams empezó a dar por terminada la visión de futuro de Twitter en secreto, y comenzó a difundir que el proyecto no valía mucho ante los inversores. Su objetivo era simple: si bajaba la valoración de la empresa, podría comprarla a menor precio. Era una táctica especialmente descarada en Silicon Valley.
Luego, Jack Dorsey decidió excluir a Noah Glass de la organización. La frialdad de despedir a un hombre que había ideado y luchado por hacer realidad esa plataforma mediante un mensaje de texto fue evidente. Cuando Evan Williams firmó esa decisión, Noah Glass fue expulsado de la plataforma que él mismo había creado, sin acciones, sin créditos, sin nada.
El crecimiento explosivo de Twitter y la marginación de Noah Glass
Para 2007, Twitter se había convertido rápidamente en un centro de la cultura en internet. Celebridades publicaban declaraciones políticas, políticos se dirigían directamente a la ciudadanía y movimientos sociales se organizaban a través de esa plataforma. Jack Dorsey, como CEO, llevó a Twitter a convertirse en un fenómeno global.
Mientras tanto, Noah Glass fue borrado de la historia de Twitter. Aunque fue uno de los fundadores, su contribución fue menospreciada y su nombre quedó sepultado en el paso del tiempo. Como un tuit malicioso, fue hundido en las profundidades de la plataforma.
La era de Elon Musk: la compra por 440 mil millones de dólares y la rebranding a X
Con el paso del tiempo, Twitter creció hasta convertirse en un gigante cultural. En 2022, llamó la atención de Elon Musk. Él invirtió 440 mil millones de dólares para adquirir Twitter. Esa cifra es suficiente para comprar una isla nueva cada semana, y aún sobraría.
Luego, Musk rebrandeó Twitter como X, integrándolo en uno de sus proyectos más ambiciosos. Un cambio que simbolizaba su transición de una empresa de medios a una plataforma de pagos.
Pero detrás de todos los titulares y noticias de gestión, existía una verdad inmutable: Noah Glass fue la fuente de la idea esencial de esa plataforma y la persona que impulsó su realización. Sin embargo, su nombre y contribución permanecen relegados en la historia.
El legado de los fundadores que no quedaron en la historia
Lo que esta historia sugiere no es solo el éxito superficial en tecnología o negocios. Es una historia sobre la complejidad de las relaciones humanas, la ambición y la traición, y la imperfección en la narración histórica.
Noah Glass diseñó y sentó las bases de la plataforma Twitter. No fue solo una aplicación, sino una infraestructura de comunicación global. Aprendió del fracaso de Odeo y vio nuevas posibilidades. Sin su visión y acción, Twitter no existiría.
Mientras Jack Dorsey y Evan Williams disfrutaban de beneficios y gloria, Noah Glass fue expulsado de la organización. Es una escena común en Silicon Valley: para subir en la escalera, hay que empujar a otros por ella.
Pero aquí está el punto más importante: Noah Glass no ha perdido. Aunque esté en el olvido, sin él, el imperio de 440 mil millones de dólares y la rebranding a X de Elon Musk no existirían.
Cada vez que leas noticias sobre Twitter o X, recuerda la existencia de Noah Glass. Puede que no haya obtenido gloria ni riqueza, pero las huellas que dejó transformaron fundamentalmente la forma en que el mundo se comunica. La historia a veces olvida a sus fundadores, pero su impacto nunca desaparece.
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El imperio de 44 mil millones de dólares creado por Noah Glass: la desconocida trayectoria del fundador borrado
A principios de la década de 2020, al hacer un recorrido por la historia de Silicon Valley, aparece una y otra vez un hombre. El nombre de ese hombre es Noah Glass. Él creó una plataforma que sacudió al mundo llamada Twitter, pero fue apartado de ese brillo y llevado a un lugar muy alejado. ¿Qué fue lo que realmente ocurrió? Esta historia registra la ambición, la traición y la verdad de los fundadores que quedaron enterrados en la historia.
La era del podcasting: El fracaso de Odeo y el giro de Noah Glass
A principios de los 2000, Noah Glass fundó una empresa llamada Odeo. La visión en ese momento era simple pero innovadora: aprovechar la tecnología de podcasting para crear una plataforma que permitiera distribuir contenido de audio. Su equipo estaba formado por ingenieros talentosos que más tarde cambiarían la historia.
Evan Williams fue CEO de Odeo, y Jack Dorsey participó como un joven programador con talento. En ese entonces, estaban convencidos de que llegaba una nueva era. Sin embargo, el mercado aún no estaba preparado.
En 2005, Apple ejerció su influencia de manera abrumadora. Cuando integraron la función de podcasting en iTunes, el modelo de negocio de Odeo colapsó. La plataforma ideal que Noah Glass había construido estuvo a punto de desaparecer justo cuando estaba a punto de concretarse.
Nuevas ideas nacidas de la amenaza de Apple
La situación parecía desesperada. Muchos emprendedores habrían comenzado a preparar su currículum. Pero Noah Glass eligió un camino diferente. Reunió a su equipo y brainstorming sobre una nueva idea en la que invirtieron su última inversión.
Lo que Jack Dorsey propuso fue, a simple vista, un concepto sencillo: una herramienta basada en SMS que permitiera publicar mensajes cortos. Una forma de compartir actualizaciones de estado en un límite de 140 caracteres. Puede parecer aburrido, pero Noah Glass entendía el potencial de esa idea.
Desarrolló y perfeccionó ese concepto, y lo llamó “Twitter”. Un nombre corto, pegajoso y que anticipaba que algo iba a suceder. Noah Glass se esforzó por convertir ese proyecto en algo grande.
El día en que las redes sociales basadas en texto cambiaron el mundo
La etapa inicial de Twitter estuvo llena de conocimientos aprendidos del fracaso de podcasting. Se enfocaron en la sencillez y en optimizar la experiencia del usuario. La estrategia de Noah Glass reflejaba las lecciones aprendidas tras el incidente con Apple.
Con una base técnica sólida, Twitter empezó a crecer de manera silenciosa pero segura. Los primeros usuarios intuían el potencial de la plataforma. Políticos, celebridades y usuarios comunes quedaron cautivados por esta herramienta de comunicación concisa.
Conflictos internos: el choque entre confianza y ambición
Pero las cosas cambiaron rápidamente. Cuando Twitter empezó a tener valor, las relaciones de poder se modificaron sutilmente. Evan Williams empezó a dar por terminada la visión de futuro de Twitter en secreto, y comenzó a difundir que el proyecto no valía mucho ante los inversores. Su objetivo era simple: si bajaba la valoración de la empresa, podría comprarla a menor precio. Era una táctica especialmente descarada en Silicon Valley.
Luego, Jack Dorsey decidió excluir a Noah Glass de la organización. La frialdad de despedir a un hombre que había ideado y luchado por hacer realidad esa plataforma mediante un mensaje de texto fue evidente. Cuando Evan Williams firmó esa decisión, Noah Glass fue expulsado de la plataforma que él mismo había creado, sin acciones, sin créditos, sin nada.
El crecimiento explosivo de Twitter y la marginación de Noah Glass
Para 2007, Twitter se había convertido rápidamente en un centro de la cultura en internet. Celebridades publicaban declaraciones políticas, políticos se dirigían directamente a la ciudadanía y movimientos sociales se organizaban a través de esa plataforma. Jack Dorsey, como CEO, llevó a Twitter a convertirse en un fenómeno global.
Mientras tanto, Noah Glass fue borrado de la historia de Twitter. Aunque fue uno de los fundadores, su contribución fue menospreciada y su nombre quedó sepultado en el paso del tiempo. Como un tuit malicioso, fue hundido en las profundidades de la plataforma.
La era de Elon Musk: la compra por 440 mil millones de dólares y la rebranding a X
Con el paso del tiempo, Twitter creció hasta convertirse en un gigante cultural. En 2022, llamó la atención de Elon Musk. Él invirtió 440 mil millones de dólares para adquirir Twitter. Esa cifra es suficiente para comprar una isla nueva cada semana, y aún sobraría.
Luego, Musk rebrandeó Twitter como X, integrándolo en uno de sus proyectos más ambiciosos. Un cambio que simbolizaba su transición de una empresa de medios a una plataforma de pagos.
Pero detrás de todos los titulares y noticias de gestión, existía una verdad inmutable: Noah Glass fue la fuente de la idea esencial de esa plataforma y la persona que impulsó su realización. Sin embargo, su nombre y contribución permanecen relegados en la historia.
El legado de los fundadores que no quedaron en la historia
Lo que esta historia sugiere no es solo el éxito superficial en tecnología o negocios. Es una historia sobre la complejidad de las relaciones humanas, la ambición y la traición, y la imperfección en la narración histórica.
Noah Glass diseñó y sentó las bases de la plataforma Twitter. No fue solo una aplicación, sino una infraestructura de comunicación global. Aprendió del fracaso de Odeo y vio nuevas posibilidades. Sin su visión y acción, Twitter no existiría.
Mientras Jack Dorsey y Evan Williams disfrutaban de beneficios y gloria, Noah Glass fue expulsado de la organización. Es una escena común en Silicon Valley: para subir en la escalera, hay que empujar a otros por ella.
Pero aquí está el punto más importante: Noah Glass no ha perdido. Aunque esté en el olvido, sin él, el imperio de 440 mil millones de dólares y la rebranding a X de Elon Musk no existirían.
Cada vez que leas noticias sobre Twitter o X, recuerda la existencia de Noah Glass. Puede que no haya obtenido gloria ni riqueza, pero las huellas que dejó transformaron fundamentalmente la forma en que el mundo se comunica. La historia a veces olvida a sus fundadores, pero su impacto nunca desaparece.