El marco regulatorio que rige las stablecoins se ha convertido en uno de los temas más polémicos en las discusiones continuas sobre la política cripto en Washington. En el centro del debate se encuentra una cuestión fundamental: ¿deberían las stablecoins que ofrecen rendimiento ser clasificadas como equivalentes a fondos del mercado monetario y, por lo tanto, estar sujetas a las mismas regulaciones estrictas que rigen los vehículos de inversión tradicionales?
El desafío regulatorio principal
La dirección del PNC Bank recientemente opinó sobre este creciente debate político, argumentando que las stablecoins no pueden ocupar razonablemente dos roles distintos simultáneamente sin activar una supervisión regulatoria equivalente. La posición del banco refleja un consenso más amplio del sector bancario: los proyectos de criptomonedas no pueden esperar operar bajo estándares regulatorios más laxos cuando sus productos comienzan a funcionar como instrumentos financieros establecidos.
La distinción entre mecanismos de pago y productos que generan rendimiento está en el centro de los esfuerzos legislativos en el Congreso de EE. UU. La Ley GENIUS y las enmiendas posteriores a la Ley Clarity abordan específicamente cómo deben tratar los reguladores a las stablecoins que generan retornos para sus titulares. Según las propuestas actuales, cualquier stablecoin que ofrezca pagos de intereses se transformaría efectivamente en un fondo del mercado monetario en términos funcionales—y, por lo tanto, debería cumplir con requisitos de cumplimiento comparables.
Posición clara del sector bancario sobre los estándares de fondos del mercado monetario
Los bancos argumentan que la distinción entre diferentes casos de uso de stablecoins debe ser legal y operativamente clara. Un mecanismo de pago verdadero debería facilitar transacciones sin generar rendimientos de inversión. Por otro lado, cualquier producto diseñado para generar rendimiento debe cumplir con el aparato regulatorio que rodea a las operaciones de fondos del mercado monetario, incluyendo requisitos de capital, estándares de divulgación y protecciones para los inversores.
Esta posición crea un ultimátum práctico para los emisores de stablecoins: elige tu función principal. O bien optimizas para una liquidación de pagos eficiente sin componentes de rendimiento, o bien te trasladas a la categoría de fondos del mercado monetario altamente regulados si los pagos de intereses siguen siendo una prioridad.
Resistencia política y respuesta de la industria
La industria cripto ha resistido activamente este marco binario, abogando por una mayor flexibilidad regulatoria. Las negociaciones legislativas recientes vieron a los principales participantes de la industria retirar su apoyo a ciertas propuestas de estructura de mercado, citando preocupaciones de que reglas de clasificación rígidas podrían obstaculizar la innovación.
El debate continúa desarrollándose en múltiples frentes regulatorios y legislativos. Los actores del sector sostienen que las stablecoins representan una infraestructura financiera fundamentalmente nueva que no encaja perfectamente en las categorías existentes de fondos del mercado monetario. Mientras tanto, las instituciones bancarias mantienen que cualquier producto que genere intereses debe someterse a una supervisión regulatoria idéntica a la de los instrumentos tradicionales que generan rendimiento, independientemente de su arquitectura basada en blockchain.
El resultado de esta negociación regulatoria dará forma de manera significativa a cómo evolucionarán las stablecoins como productos financieros en los próximos años.
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Debate sobre la regulación de las stablecoins: ¿Pueden servir tanto como herramientas de pago como fondos del mercado monetario?
El marco regulatorio que rige las stablecoins se ha convertido en uno de los temas más polémicos en las discusiones continuas sobre la política cripto en Washington. En el centro del debate se encuentra una cuestión fundamental: ¿deberían las stablecoins que ofrecen rendimiento ser clasificadas como equivalentes a fondos del mercado monetario y, por lo tanto, estar sujetas a las mismas regulaciones estrictas que rigen los vehículos de inversión tradicionales?
El desafío regulatorio principal
La dirección del PNC Bank recientemente opinó sobre este creciente debate político, argumentando que las stablecoins no pueden ocupar razonablemente dos roles distintos simultáneamente sin activar una supervisión regulatoria equivalente. La posición del banco refleja un consenso más amplio del sector bancario: los proyectos de criptomonedas no pueden esperar operar bajo estándares regulatorios más laxos cuando sus productos comienzan a funcionar como instrumentos financieros establecidos.
La distinción entre mecanismos de pago y productos que generan rendimiento está en el centro de los esfuerzos legislativos en el Congreso de EE. UU. La Ley GENIUS y las enmiendas posteriores a la Ley Clarity abordan específicamente cómo deben tratar los reguladores a las stablecoins que generan retornos para sus titulares. Según las propuestas actuales, cualquier stablecoin que ofrezca pagos de intereses se transformaría efectivamente en un fondo del mercado monetario en términos funcionales—y, por lo tanto, debería cumplir con requisitos de cumplimiento comparables.
Posición clara del sector bancario sobre los estándares de fondos del mercado monetario
Los bancos argumentan que la distinción entre diferentes casos de uso de stablecoins debe ser legal y operativamente clara. Un mecanismo de pago verdadero debería facilitar transacciones sin generar rendimientos de inversión. Por otro lado, cualquier producto diseñado para generar rendimiento debe cumplir con el aparato regulatorio que rodea a las operaciones de fondos del mercado monetario, incluyendo requisitos de capital, estándares de divulgación y protecciones para los inversores.
Esta posición crea un ultimátum práctico para los emisores de stablecoins: elige tu función principal. O bien optimizas para una liquidación de pagos eficiente sin componentes de rendimiento, o bien te trasladas a la categoría de fondos del mercado monetario altamente regulados si los pagos de intereses siguen siendo una prioridad.
Resistencia política y respuesta de la industria
La industria cripto ha resistido activamente este marco binario, abogando por una mayor flexibilidad regulatoria. Las negociaciones legislativas recientes vieron a los principales participantes de la industria retirar su apoyo a ciertas propuestas de estructura de mercado, citando preocupaciones de que reglas de clasificación rígidas podrían obstaculizar la innovación.
El debate continúa desarrollándose en múltiples frentes regulatorios y legislativos. Los actores del sector sostienen que las stablecoins representan una infraestructura financiera fundamentalmente nueva que no encaja perfectamente en las categorías existentes de fondos del mercado monetario. Mientras tanto, las instituciones bancarias mantienen que cualquier producto que genere intereses debe someterse a una supervisión regulatoria idéntica a la de los instrumentos tradicionales que generan rendimiento, independientemente de su arquitectura basada en blockchain.
El resultado de esta negociación regulatoria dará forma de manera significativa a cómo evolucionarán las stablecoins como productos financieros en los próximos años.