Te contaré un chiste clásico sobre la “honestidad”:
Aventi come sandía
Un día, Aventi fue de visita a casa de un amigo y se sentaron juntos a comer sandía.
Aventi comía muy rápido y además muy bien, sin darse cuenta, la piel de la sandía frente a él se acumulaba como una pequeña montaña. Al lado, alguien quiso burlarse de él, y aprovechando que no miraba, empujó silenciosamente la piel de sandía que había dejado, justo frente a Aventi.
Cuando Aventi volvió en sí, se dio cuenta de que tenía delante toda la piel de sandía, ¡el doble que los demás! Esa persona inmediatamente señaló a Aventi y empezó a reírse a carcajadas: “¡Jajaja! ¡Miren todos, Aventi es un glotón! ¡Comió tanta sandía él solo, es un gran glotón!”
Todos dirigieron su mirada hacia Aventi, queriendo ver cómo se explicaba.
Aventi miró las pieles de sandía frente a él, luego miró a aquel que se reía con malicia, y con calma y una sonrisa dijo: “Sí, comí bastante sandía. Pero en cuanto a ser glotón, ¡no puedo compararme contigo!”
Esa persona, orgullosa, dijo: “Claro que no, ¡yo no soy tan glotón como tú!”
Aventi negó con la cabeza y señaló la mesa limpia frente a esa persona diciendo: “No, no. Tú ves, yo al menos todavía tengo la piel de sandía, pero tú, ¿te la comiste toda? ¡Eso sí que es ser un verdadero glotón!”
Al escuchar esto, todos miraron la mesa vacía frente a ese tipo y estallaron en carcajadas. La cara de esa persona se enrojeció y no pudo decir ni una palabra.
¡Espero que esta historia ingeniosa te haya hecho sonreír!
Ver originales
慈金代币慈金代币
Cap.M.:$3.85KHolders:2
2.13%
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Te contaré un chiste clásico sobre la “honestidad”:
Aventi come sandía
Un día, Aventi fue de visita a casa de un amigo y se sentaron juntos a comer sandía.
Aventi comía muy rápido y además muy bien, sin darse cuenta, la piel de la sandía frente a él se acumulaba como una pequeña montaña. Al lado, alguien quiso burlarse de él, y aprovechando que no miraba, empujó silenciosamente la piel de sandía que había dejado, justo frente a Aventi.
Cuando Aventi volvió en sí, se dio cuenta de que tenía delante toda la piel de sandía, ¡el doble que los demás! Esa persona inmediatamente señaló a Aventi y empezó a reírse a carcajadas: “¡Jajaja! ¡Miren todos, Aventi es un glotón! ¡Comió tanta sandía él solo, es un gran glotón!”
Todos dirigieron su mirada hacia Aventi, queriendo ver cómo se explicaba.
Aventi miró las pieles de sandía frente a él, luego miró a aquel que se reía con malicia, y con calma y una sonrisa dijo: “Sí, comí bastante sandía. Pero en cuanto a ser glotón, ¡no puedo compararme contigo!”
Esa persona, orgullosa, dijo: “Claro que no, ¡yo no soy tan glotón como tú!”
Aventi negó con la cabeza y señaló la mesa limpia frente a esa persona diciendo: “No, no. Tú ves, yo al menos todavía tengo la piel de sandía, pero tú, ¿te la comiste toda? ¡Eso sí que es ser un verdadero glotón!”
Al escuchar esto, todos miraron la mesa vacía frente a ese tipo y estallaron en carcajadas. La cara de esa persona se enrojeció y no pudo decir ni una palabra.
¡Espero que esta historia ingeniosa te haya hecho sonreír!