La prosperidad de Internet se basa en una infraestructura aparentemente insignificante: Linux. Los centros de datos globales, las plataformas de computación en la nube y los dispositivos inteligentes operan con este sistema de código abierto, y la mayoría de las personas ni siquiera lo perciben. No necesitan saberlo. Mientras las páginas web se abran en un segundo y las aplicaciones funcionen sin problemas, todo es suficiente.
El mercado de las criptomonedas parece haber llegado a una encrucijada similar.
Mirando hacia atrás en los últimos años, toda la industria ha estado haciendo lo mismo: intentar convencer al público de aceptar conceptos grandiosos como la descentralización, la soberanía personal y la transparencia radical. Los creadores creen que estos valores revolucionarán el mundo financiero. Pero la realidad ha dado una respuesta fría: esa hipótesis en sí misma está equivocada.
**Lo que la gente quiere no son ideales, sino conveniencia.**
Algunos eventos recientes ilustran muy bien este punto. Cuando los gigantes tradicionales de las finanzas y las empresas tecnológicas entraron en el campo de la cadena de bloques, ¿cuál fue la primera cosa que hicieron? Abandonaron por completo la "cultura" de las criptomonedas y solo se llevaron el "valor técnico". Esto sin duda fue un golpe para los puristas que defienden la fe en la descentralización. Pero desde la lógica de la industria, esta "desideologización" es irreversible.
**Las criptomonedas están convirtiéndose en Linux.**
Ya no es un movimiento cultural que levanta banderas, sino una infraestructura básica que funciona en silencio. Aburrida, invisible, sin marca, como esos servidores en los centros de datos.
Veamos qué está sucediendo: las stablecoins están comenzando a reemplazar a las redes de pago tradicionales, las cadenas públicas de bloques se están convirtiendo en herramientas para la liquidación de valor transfronterizo, y los sistemas en cadena están reduciendo significativamente los costos de remesas. Estas aplicaciones están cambiando realmente la forma en que fluye el dinero en el sector financiero. Pero aquí hay una ironía: **el 95% de los usuarios ni siquiera saben que están usando tecnología blockchain.** Solo ven que su dinero llega más rápido a la cuenta, las tarifas son más bajas, y eso es todo.
Esto es una señal de que el mercado está madurando. De una lucha ideológica a la normalización de las herramientas tecnológicas, de un tema de élite a una infraestructura básica. Cuando la mayoría de las personas no necesitan entenderlo, ni siquiera saber que existe, eso significa que ya ha ganado.
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La prosperidad de Internet se basa en una infraestructura aparentemente insignificante: Linux. Los centros de datos globales, las plataformas de computación en la nube y los dispositivos inteligentes operan con este sistema de código abierto, y la mayoría de las personas ni siquiera lo perciben. No necesitan saberlo. Mientras las páginas web se abran en un segundo y las aplicaciones funcionen sin problemas, todo es suficiente.
El mercado de las criptomonedas parece haber llegado a una encrucijada similar.
Mirando hacia atrás en los últimos años, toda la industria ha estado haciendo lo mismo: intentar convencer al público de aceptar conceptos grandiosos como la descentralización, la soberanía personal y la transparencia radical. Los creadores creen que estos valores revolucionarán el mundo financiero. Pero la realidad ha dado una respuesta fría: esa hipótesis en sí misma está equivocada.
**Lo que la gente quiere no son ideales, sino conveniencia.**
Algunos eventos recientes ilustran muy bien este punto. Cuando los gigantes tradicionales de las finanzas y las empresas tecnológicas entraron en el campo de la cadena de bloques, ¿cuál fue la primera cosa que hicieron? Abandonaron por completo la "cultura" de las criptomonedas y solo se llevaron el "valor técnico". Esto sin duda fue un golpe para los puristas que defienden la fe en la descentralización. Pero desde la lógica de la industria, esta "desideologización" es irreversible.
**Las criptomonedas están convirtiéndose en Linux.**
Ya no es un movimiento cultural que levanta banderas, sino una infraestructura básica que funciona en silencio. Aburrida, invisible, sin marca, como esos servidores en los centros de datos.
Veamos qué está sucediendo: las stablecoins están comenzando a reemplazar a las redes de pago tradicionales, las cadenas públicas de bloques se están convirtiendo en herramientas para la liquidación de valor transfronterizo, y los sistemas en cadena están reduciendo significativamente los costos de remesas. Estas aplicaciones están cambiando realmente la forma en que fluye el dinero en el sector financiero. Pero aquí hay una ironía: **el 95% de los usuarios ni siquiera saben que están usando tecnología blockchain.** Solo ven que su dinero llega más rápido a la cuenta, las tarifas son más bajas, y eso es todo.
Esto es una señal de que el mercado está madurando. De una lucha ideológica a la normalización de las herramientas tecnológicas, de un tema de élite a una infraestructura básica. Cuando la mayoría de las personas no necesitan entenderlo, ni siquiera saber que existe, eso significa que ya ha ganado.