El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, emitió recientemente una advertencia severa, señalando que las acciones militares emprendidas por Estados Unidos e Israel contra Irán están teniendo un impacto profundo en la economía global, y que se espera que traigan una inflación más alta y un crecimiento económico más bajo. El conflicto, que comenzó hace seis semanas, ha provocado el cierre del Estrecho de Ormuz, reduciendo así la oferta mundial de petróleo en aproximadamente un 13%, mientras que los efectos de contagio se están extendiendo rápidamente a las economías de los distintos países.
El cierre del Estrecho de Ormuz asesta un duro golpe a las cadenas de suministro energéticas globales
Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque contra Irán hace aproximadamente seis semanas; posteriormente, Irán bloqueó el Estrecho de Ormuz (Strait of Hormuz), que es la ruta de transporte de petróleo más importante a nivel mundial y que diariamente concentra alrededor de una quinta parte del comercio petrolero global. Según informó CNBC, el cierre del estrecho redujo directamente el suministro mundial de petróleo en un 13%, disparó los precios de la energía y provocó una reacción en cadena en las cadenas de suministro globales.
El alcance de esta crisis geopolítica supera con creces las expectativas del mercado. El Estrecho de Ormuz es la principal vía de exportación de los países productores de petróleo ubicados en la costa del Golfo Pérsico, incluidos Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak, entre otros; su cierre equivale a cortar la arteria vital del suministro energético global.
El FMI se ve obligado a recortar la previsión de crecimiento global para 2026
Georgieva señaló que el FMI inicialmente esperaba elevar la previsión de crecimiento de la economía global para 2026 desde los niveles previos a 3.3%, reflejando una tendencia positiva de la recuperación económica en los distintos países. Sin embargo, tras el estallido del conflicto con Irán, estas expectativas optimistas se han visto forzadas a detenerse, y el FMI ajustará a la baja la previsión de crecimiento global en el informe que se publicará próximamente.
Esto significa que la economía global se enfrenta a un “doble golpe”: por un lado, la presión inflacionaria impulsada por el aumento de los precios de la energía; por otro, el enfriamiento económico causado por las interrupciones de la cadena de suministro y la incertidumbre. En economía, esta combinación se denomina “estanflación” (stagflation), que es una de las peores situaciones económicas para las que resulta más difícil encontrar respuesta.
“Esta es la estanflación”: los economistas dan la voz de alarma
Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, habló con franqueza sobre la situación actual y señaló que esta es, precisamente, una escena típica de estanflación. Cuando los costos de la energía suben drásticamente, las empresas enfrentan mayores costos de producción, los consumidores soportan precios más altos y, al mismo tiempo, el crecimiento económico se desacelera: esto es una repetición de la crisis petrolera de los años 70.
La estanflación plantea un desafío enorme para los bancos centrales: bajar las tasas para estimular el crecimiento podría agravar la inflación, mientras que subir las tasas para contenerla podría, a su vez, golpear todavía más a la economía. Los bancos centrales de los distintos países se encuentran actualmente en un dilema de política difícil de manejar.
Los países más pobres soportarán el mayor impacto
Georgieva subrayó especialmente que esta crisis afecta de manera más severa a los países más pobres del mundo. Estos países suelen depender en gran medida de las importaciones de energía y no cuentan con un colchón fiscal suficiente para afrontar la escalada de los precios del petróleo. Para muchos países en desarrollo, el aumento de los costos de la energía se traducirá directamente en alzas de los precios de los alimentos y en el incremento de los costos de transporte, lo que agravará la pobreza y la inestabilidad social.
La comunidad internacional observa de cerca la evolución de la situación, y los participantes del mercado también están reevaluando la asignación de riesgos. A medida que el FMI publicará próximamente su informe más reciente sobre perspectivas de la economía global, las próximas respuestas de políticas de los gobiernos y los bancos centrales de cada país se convertirán en un factor clave para determinar si la economía mundial puede evitar una estanflación profunda.
Este artículo, El FMI advierte: la guerra de Irán podría desatar una estanflación global; el suministro de petróleo cae de golpe 13%, apareció por primera vez en CadenaNews ABMedia.